“Las Administraciones Públicas adoptarán las medidas necesarias para reparar las formas especiales de represión o violencia de cualquier tipo sufrida por las mujeres como consecuencia de su actividad pública, política, sindical o intelectual durante la guerra y la dictadura o como madres, compañeras o hijas de represaliados o asesinados…”.
(Ley 20/2022 de 19 de octubre Memoria Democrática. Artículo 11.3 Reconocimiento de la memoria democrática de las mujeres)
Este trabajo complementario en Historias de Dignidad pretende dar cuerpo a ese reconocimiento a la mujer, así como ser un instrumento de homenaje permanente hacia ellas y una herramienta para preservar, difundir y dignificar su memoria.
La maquinaria de la represión comenzó a funcionar en Puerto Real desde el primer momento a pesar de los intentos de contención de los sublevados, la noche del 19 de julio toman el Ayuntamiento. Comienzan las detenciones y los asesinatos. A los concejales les siguió una larga lista del horror de hombres y mujeres comprometidos con la República.
Las mujeres en su mayoría acusadas de inductoras e incitadoras a la rebelión y participación en actos anticlericales en un proceso falto de garantías y de pruebas sólidas, sufrieron penas de cárcel, procesos de depuración profesional, humillaciones públicas, expolio de bienes, persecución de familiares o la pérdida de seres queridos.
La represión sobre ellas tuvo además una dimensión profundamente simbólica: buscaba quebrar su identidad, castigar su autonomía y borrar los avances logrados en la defensa de la igualdad y los derechos democráticos sometiéndolas a una sociedad patriarcal y ultracatólica, en un intento de reducirlas al silencio y al olvido.
El Jardín de las Silenciadas es un espacio físico y digital destinado a preservar y difundir su historia, elaborada a partir de una investigación rigurosa que comenzó hace años y que ha seguido ampliándose como un proyecto abierto y vivo desde su origen.