Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, el control de la población de mosquitos resulta fundamental para prevenir la propagación de la fiebre del Nilo Occidental.
El Consistorio mantiene un firme compromiso en la lucha contra esta enfermedad. En este sentido, desde la delegación de Salud que dirige la concejala Virginia Mena, se ha destacado la importancia de la planificación y los recursos obtenidos en diferentes campañas. Por ejemplo, el año pasado el Ayuntamiento recibió una subvención de 40.000 euros por parte de la Diputación de Cádiz, otorgada a través del Plan de Transición Ecológica 2025.
Estos fondos han permitido implementar programas de protección de la salud mediante vigilancia y control integral de vectores de la enfermedad para minimizar su impacto en las personas, así como mantener la vigilancia y control de los mosquitos transmisores del virus, con el objetivo de fomentar la prevención y reducir el riesgo de transmisión entre la población.
En el ámbito doméstico también existen medidas para protegernos. El gesto más efectivo es evitar los estancamientos de agua, dado que el mosquito causante de la fiebre del Nilo necesita muy poca cantidad de agua para depositar sus huevos. En este sentido, se recomienda:
– Evitar aguas estancadas: Vaciar al menos dos veces por semana los platos de las macetas, jarrones, cubos y juguetes que queden a la intemperie.
– Mantenimiento de piscinas: Tratar el agua de las piscinas, estanques o fuentes de jardín de forma adecuada, o vaciarlas si no se van a utilizar.
– Protección en el hogar: Instalar mosquiteras en puertas y ventanas, y utilizar difusores eléctricos o repelentes domésticos en el interior de las viviendas.
– Cuidado con los animales: Renovar diariamente el agua de los bebederos de las mascotas.
Cuando se realicen actividades al aire libre, especialmente durante las horas de mayor actividad del mosquito (el amanecer y el atardecer), se aconseja: el uso de repelentes, ropa adecuada (son preferibles los colores claros, ya que los oscuros atraen a los mosquitos) y evitar zonas de riesgo (con abundante vegetación y zonas húmedas o cercanas a cauces de agua sin tratar durante las horas críticas del día).
Recordar que la fiebre del Nilo Occidental no se transmite de persona a persona. La picadura del mosquito es la única vía de contagio. En caso de presentar síntomas graves como fiebre alta, dolor de cabeza intenso o rigidez de nuca tras sufrir picaduras, se recomienda acudir al centro de salud más cercano.